Cuando lei con demasiado desverguenza sobre las fantasias inconscientes de las mujeres abusadas, consideradas "histericas", paso tiempo para ver ante mi los invisibles lentes masculinos que por no comprender el sufrimiento o intentar negociar sobre un punto inexpresable, otorgaba una descripcion apresurada de las reacciones emocionales de feminidades encarnadas que se hallaba en una situacion insoportable de asumir, la feminidad, la sexualidad y la maternidad. Nunca ningun hombre habia hablado tanto de estos temas esencialmente ajenos a su cuerpo, por mas idealismo y cientificidad que pretenda, su prejuicio le hace considerar "oscuro" u "oculto" el mundo incomprensible por narcisismos de un ego falico. Como podria comprender a un hombre anacronico sin antes saber decir "yo creo...", "yo pienso"? No hay nada mas nocivo que pretender curar las neurosis que dan un sentido de vida; haciendola cuestionar su propia cordura frente a hechos de una realidad.
No estaban locas las histericas; habia una injusticia estructural que hacia confundir el ser de la mujer con un objeto sujeta a la mirada masculina. Puedo poner aqui en palabras del padre al referir a ella y ellas como un "continente oscuro" sintiendo la incapacidad de renunciar a los ideales de una sociedad que causan malestares profundos particularmente en las mujeres. Entonces cuando el eclipse de un machismo ha escondido a muchas en un silente martirio y a la senalada irracionalidad, parece que no fuera suficiente de una historia antagonica que ha condenado al ostracismo, a la pureza y a ideales que son contradictorios cuando se busca la satisfaccion psicologica. Resulta imposible negar que ante la confinacion de mujeres al hogar, la pobreza que predomina en ciertos generos que en otros y la limitado campo de sus habilidades en entornos sociales, queda entonces la fantasia como unico escape de libertad para expresarse sin miedo a ser juzgadas y, con prisa, determinadas.
Callar para irse y no volver a ser miradas con coercion, violencia y victimizacion. requiere de una fuerza poderosa que las hace duenas de si mismas, de su cuerpo comprendiendo una insatisfaccion necesaria y a veces deseable para un inicio etico del cuidado. El simbolo de resguardarse dentro del circulo significa estar dentro del abrazo calido de una conexion solitaria y espiritual con otras voces mas justas.
Las diferencias anatomicas todavia no han podido desprenderse del acto egoista por controlar sus destinos; por penetrar el mundo, le piden a la mujer que este quieta, estatica y fija; mientras este mandato, hace subvertir su imaginacion a un movimiento y flujo de oleajes que nunca paran; y se disparan sobre un cuerpo obediente. La escision no es mas que el primer paso para una psicosis que dejara de serlo cuando encuentro a otras valientes que han podido escribir contra todo pronostico, desde su carencia, han sembrado y abierto campos para sus hermanas de espiritu.
Pienso en las pintoras Remedios Varo y Leonora Carrigton que supieron conectar a pesar de grandes tensiones que imponia el surrealismo; aceptaban como se acepta un lenguaje materno para escribir, pero al mismo tiempo se reconocen insuficiente porque la burbuja sigue reflejando los rostros masculinos. Las escritoras inglesas fueron grandes pioneras de los primeros manifiestos del sufrimiento femenino al mirar de cara al amor, pobre amor. Quizas sea este modo de expresar con tanta fuerza reactiva que era la unica manera de ser escuchadas; quien mas que la sociedad enfurecida haciendo histeria sobre un sistemas insoportable de vida, frente a una tension rigida de polos opuestos que no dan todavia paso al nombre que aqueja, quizas porque ha sido mas abarcado en palabras ajenas, de ellos. El lenguaje impuesto hace balbucear, tartamudear y casi comodamente preferir estar calladas, pero aun asi hay quienes expresan su posicion sin renunciar al cuidado. Hay una irritacion misma de la quietud, que moviliza la critica necesaria para salvarnos de alienacion por espejos de miradas del Otro.
Aqui el psicoanalisis es un vehiculo que permite cuestionar significantes, mas no reproducir un saber autoritario de los destinos femeninos sino de las sujetas que pueda encontrar nuevos caminos de identificaciones y elecciones singulares, sin desconocer la cadena de imaginarios que sugiere un genero especifico.